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Presenta un trabajo que se mueve entre el dibujo, la pintura, la escultura, la instalación, en ocasiones la fotografía o el video... o entre aquello que sin ser exactamente nada de lo anterior es útil para concretar el acto creativo. Actualmente su interés se centra más en las instalaciones e intervenciones específicas para lugares tanto públicos como privados como un reto en cuanto al caracter social del arte, al papel del artista en la sociedad, y a la importante función de la imágen poética.

 

 

Victor Segrelles: Pamen Pereira. Un solo sabor, octubre 2002 (...)

A lo largo de todos estos años, Pamen Pereira ha creado obras de extraordinaria belleza y capacidad de evocación, de seducción. Buscando la transcendencia en el proceso que las genera, proceso impregnado del sufrimiento liberador, principio de toda intuición creativa. Manipulando materiales dúctiles, maleables, alimenticios, como materia orgánica en estado de transformación, y elementos y objetos de especial simbología. Valiéndose de confrontaciones de conceptos duales para tratar de unificar y armonizar los opuestos, descubriendo un fundamento que los abarque. Destilando experiencias y emociones en todas sus piezas. Fundiendo, en fin, su vida y su obra en Un solo sabor.

 

 

 

 

 

 

 

La taza de té y la gravedad

Miguel Fdez Cid

Julio 2009



“–¡Qué conveniente sería –observó riendo Lady Muriel, á propos de mi insistencia en ahorrarle las molestias de llevar una taza de té al otro lado de la habitación al Conde– si las tazas de té no tuviesen peso! ¡A lo mejor entonces se podría dejar a las señoras llevarlas a distancias cortas!

Podemos imaginar fácilmente una situación –intervino Arthur– en que las cosas no tuviesen necesariamente peso, unas respecto de otras, aunque cada una tendría su peso propio, con respecto a sí misma.

¡Una paradoja imposible! –exclamó el Conde–. Díganos cómo podría ser eso. No acierto a adivinarlo.

(…)

Existe una idea más curiosa aún –me aventuré a decir–. Imagínese una cuerda amarrada a la casa, por debajo, y que tire alguien de ella desde el centro del planeta. Entonces, naturalmente, la casa va más deprisa que a su velocidad normal de caída; pero los muebles (y nuestras personas) seguirían cayendo a su antigua velocidad, y por lo tanto se quedarían atrás.

En la práctica, subiríamos hasta el techo –intervino el Conde–. La consecuencia inevitable de ello sería una conmoción cerebral.

Para evitarlo –continuó Arthur–, clavaríamos los muebles al suelo y nos ataríamos a las sillas. Así podríamos tomar el té tranquilamente.

¡Pero hay un pequeño inconveniente! –le interrumpió Lady Muriel–. Tendríamos que tener bien sujetas las tazas, pero ¿qué haríamos con el té?

Había olvidado el té –confesó Arthur–. ¡Sin duda, subiría al techo, a menos que lo bebiésemos por el camino!

Lo cual me parece suficientemente absurdo –dijo el Conde–. ¿Qué noticias nos trae usted del gran mundo de Londres?

Lewis Carrol: Silvia y Bruno



 

 
 

 

Ritmo, intensidad, emoción, misterio y energía son conceptos sobre los que establece su discurso plástico Pamen Pereira; la importancia dada a las escalas, al fluir de las sensaciones y al lugar físico que ocupa quien realiza las obras, nos permiten seguir su evolución. En el recorrido, encontramos unas imágenes que recrean la confianza en poder explicar, desde el arte, una exigente fidelidad hacia la vida, defendiendo una actitud personal, alejada de los comportamientos generacionales.

Repasando su obra desde sus inicios, comprobamos que todo lo podemos interpretar como paisaje, pero no la imagen exterior, la última capa del paisaje sino su interior, su subsuelo, su ánimo, su permanente cambio, su flujo, su idea, su transformación. Paisajes en los que señala árboles y colinas, con la naturaleza siempre presente en sus formas de energía no en sus detalles limpios, decorativos. Paisajes vividos desde una no oculta pasión: en la búsqueda, en la contemplación, en el acercamiento, en el disfrute, en su transformación. Los títulos de las obras mostradas en su primera exposición madrileña (su tercera individual, en la galería Víctor Martín, en 1989) reflejaban acciones, vivencias inaugurales, descubrimientos emocionales contados bajo un disfraz descriptivo, sólo en apariencia neutro: Memorias del subsuelo, Primera materia, Fertilidad, abismo norte, El espíritu de la tierra, Situación…

Dos décadas después, mantiene el escenario, defiende la actitud y refuerza el ánimo, ya que a las búsquedas de las primeras tentativas sucede el tono afirmativo de quien es consciente de haber entregado vida en el empeño. Porque la diferencia esencial entre las obras de entonces y las actuales radica en la convicción, en el lugar desde el que se plantean. En los años 80, acompañaba a sus obras, de escala generalmente reducida, con alusiones a un ideario centroeuropeo, desde Novalis y Hörderlin, el romanticismo alemán, o la forma de mirar y la actitud ante la naturaleza que desprenden las pinturas de Caspar David Friedrich, hasta la seducción que le ejercía Joseph Beuys en su intento por acercar arte y vida. Pasados los años, a esas devociones se le une un convencido acercamiento a formas de reflexión orientales desde una pasión, una entrega y, especialmente, una necesidad de mantener cercana la presencia de la energía, que la descubren europea.

 

 
This is a love story I
instalación, botas, mariposas
400 cm x120 cm x 120cm
CAB de Burgos 2009
 
 
This is a love story II
video-instalación, camisa bordada y proyección video
Colección CAB de Burgos 09

 

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